Los tokens de IA ya son moneda: en China te los regalan con el café y en Occidente te los venden al agotarlos
Los tokens han dejado de ser una métrica técnica. En China se regalan con un café, se venden como planes de datos y hasta sirven de aval para un préstamo. En Occidente se racionan y se venden justo cuando te quedas sin ellos: la misma unidad, dos economías opuestas.

Un token era una unidad de fontanería: la pieza mínima en la que un modelo trocea el texto para poder procesarlo. Servía para contar. Ya no solo cuenta: en China se regala con un café, se vende como un plan de datos y hasta sirve de aval para pedir un préstamo. En Occidente, en cambio, se raciona, se mide y se vende justo cuando te quedas sin él. La misma unidad, dos economías opuestas.
China: del dato técnico al tique del café
El consumo chino de tokens se ha disparado. La Administración Nacional de Datos calculaba unos 100.000 millones diarios a principios de 2024; según CCTV Finance, a mediados de 2026 la cifra ya estaba en 500 billones. Con ese volumen de fondo, los tokens han dejado de ser un coste invisible para convertirse en un incentivo comercial, y el fenómeno lo documenta Rest of World.
Como recompensa de tarjeta
En julio, la startup Moonshot AI lanzó una tarjeta de crédito con el nombre de su modelo, Kimi, junto al Banco Agrícola de China y American Express: con tus compras acumulas tokens, cuotas de agente y de código. Es exactamente la mecánica de las millas aéreas, con capacidad de cómputo en lugar de vuelos.
- China Merchants Bank sacó en junio una tarjeta para desarrolladores de IA con hasta 1.800 millones de tokens de los modelos de MiniMax.
- Shanghai Pudong Development Bank lanzó otra con subvenciones de hasta 3.000 millones de tokens para los modelos Qwen de Alibaba.
Como plan de datos del móvil
Los operadores han copiado la lógica de las tarifas de datos. China Telecom empezó en mayo con paquetes de tokens vendidos en tres niveles: para desarrolladores, pequeñas empresas y hogares, con una entrada de consumo desde 9,9 yuan (unos 1,40 dólares) al mes por 10 millones de tokens. China Mobile ofrece 400.000 tokens por 1 yuan. China Unicom va de 6 millones de tokens por 15 yuan a 18 millones por 45. Y Telecom prepara el Tianyi Token: canjear puntos de fidelidad por paquetes de tokens.
Como postre
Aquí está la parte que más cuesta creer desde aquí. En el AGI Bar de Pekín, si te tomas una copa y te conectas al wifi, tienes acceso ilimitado a DeepSeek V4 Flash; el bar corre el modelo en local sobre una Nvidia DGX Spark. En el restaurante de dumplings Jingu Yuan, la comida incluye 10 yuan (1,40 dólares) en créditos de cómputo: las tarjetas de las mesas invitan a recogerlos en caja «para que tu agente de IA también coma». Reparten más de cien vales al día. Y una cafetería 24 horas de Changsha da tokens con el café.
Y como aval de un préstamo
El distrito de Haizhu, en Guangzhou, fue más lejos: en agosto lanzó un «Token Loan» junto a ocho medidas de apoyo. En lugar de evaluar a las empresas de IA por sus instalaciones, los bancos incorporan al análisis de crédito el consumo de tokens, las certificaciones de plataforma y el avance de cobros. El mismo activo que te dan con una copa sirve para decidir cuánto dinero te prestan.
Por qué allí se regalan y aquí se racionan
No es generosidad: es coste. Los modelos abiertos chinos se mueven en un margen entre el 60% y el 90% inferior al de OpenAI o Anthropic. Si producir ese token cuesta una fracción, regalarlo es marketing barato y, además, te asocia a la tecnología de moda. En Occidente la conversación es la contraria: cómo hacer que el consumo baje para que la factura no se dispare.
Occidente: racionar primero, vender después
En los planes de suscripción occidentales hay dos relojes distintos, y confundirlos es la causa de la mitad de la frustración:
- Ventana de sesión: en Claude, cinco horas móviles desde que empiezas; en Codex volvió el 25 de agosto para los planes Plus.
- Ventana semanal: una asignación mayor que se agota a lo largo de la semana y se renueva en una fecha fija asignada a tu cuenta.
Puedes tener una ventana libre y la otra agotada. Esperar cinco horas no te salva si lo que se te ha caído es el tope semanal.
Los resets que regalan sin avisar
Cuando la cosa aprieta, los proveedores reinician cuotas. En las dos semanas siguientes al lanzamiento de los últimos modelos frontera, OpenAI reinició la cuota semanal de Codex seis veces (9, 10, 10, 14, 15 y 17 de julio), y repartió además resets guardables que caducan en 30 días. Anthropic hizo lo suyo alargando promociones y subiendo un 50% el límite semanal de Claude Code.
El problema es que no se anuncian por canales oficiales. Si no sigues a determinadas personas del equipo, simplemente abres tu medidor y lo ves al 100%. Puede tocarte un reset a dos horas de tu renovación natural y no aprovecharlo en nada.
Y si te quedas seco, lo compras
OpenAI permite comprar un reset instantáneo desde los ajustes de uso. Conviene leer la letra pequeña antes de darle:
- Se aplica al momento, aunque te quede asignación: no se puede guardar para después.
- Adelanta tu asignación semanal, no la suma por encima.
- Cambia tu calendario: el siguiente reset automático pasa a contar siete días desde tu primera petición tras aplicarlo.
- En general no hay reembolsos.
En Anthropic la vía son los créditos de pago por uso: convierten el bloqueo en un coste variable, pero no alteran el calendario de resets. Ojo con un detalle por jurisdicción: en Japón caducan a los seis meses desde el 10 de septiembre de 2026.
La letra aún más pequeña
Un informe abierto en el repositorio de Codex documentó nueve ventanas semanales distintas en una sola semana para la misma cuenta, y midió que las ventanas abiertas después de una cascada de resets admitían aproximadamente 2,4 veces menos tokens que las anteriores. Es decir: te reinician la cuota, pero no necesariamente te dan lo mismo. Y desde la interfaz no se distingue un reset que funciona de uno que restaura solo una fracción.
La lectura cínica, que conviene conocer aunque no se comparta, es que reiniciar cuotas masivamente también sirve para que los usuarios más intensivos no se vayan a probar un competidor justo cuando se quedan sin margen.
Un detalle que casi nadie mira: tu idioma cuesta distinto
Los modelos no trocean todos los idiomas igual. El inglés se queda en unas 1,23 palabras por token; el griego o el maltés se van a unos 3,1. Traducido a factura: un mismo plan de tokens rinde alrededor de dos veces y media menos en Atenas que en Dublín. Si vendes planes de tokens en varios idiomas, el precio de tu producto cambia según quién lo use.
Qué significa si construyes con esto
- El token es tu unidad de coste real, no el mensaje que escribes. Una pregunta cuesta unos cientos de tokens; un turno de agente, decenas de miles, porque relee archivos enteros, toda la salida de los tests y la conversación completa en cada paso.
- Hay dos relojes: aprende cuál te está bloqueando antes de esperar al equivocado.
- Mide antes de gastar: las interfaces de uso te dicen qué se está comiendo la cuota, y no suele ser lo que crees.
- Créditos, subir de plan o esperar no son equivalentes. Subir de plan compra más cantidad, no otra cosa; los créditos convierten un bloqueo en coste variable; esperar es gratis pero se paga en horas.
- Y mira el mapa: la brecha de coste entre modelos abiertos y cerrados es lo que explica por qué en un sitio te regalan tokens y en otro te los venden.
La conclusión
Cuando algo se puede regalar con un café, acumular en una tarjeta, vender como un plan de datos y usar como aval de un préstamo, ha dejado de ser una métrica técnica. Es una economía. Y como toda economía tiene dos caras: la del sitio donde te la regalan para que entres y la del sitio donde te la venden cuando te quedas fuera.
Entender el presupuesto de tokens —cuánto gasta de verdad una tarea, dónde se va y cuándo te deja tirado— ya no es optimización fina. Es oficio.
Practícalo en Codeia
Entender el presupuesto de tokens es la parte aburrida y la que más dinero ahorra. En los cursos de Codeia trabajamos con agentes reales y medimos lo que consumen, y tienes la comunidad para contar cómo te va con los límites.
Fuentes
- Rest of World — How China is turning AI tokens into everyday consumer rewards (reportaje original)
- Xataka — En China los tokens de IA son los nuevos puntos de fidelización
- The Next Web — Chinese banks and carriers have turned AI tokens into rewards, monthly plans and collateral
- 36Kr — Earn an AI computing power token after your dumpling meal
- OpenAI Help Center — Paid weekly Work and Codex rate limit resets
- Max Woolf — What's the deal with all the random weekly quota resets for agents lately?
- WinBuzzer — OpenAI eases GPT-5.6 usage limits, keeps weekly caps
- GitHub — openai/codex issue #36313: weekly quota window recomputed and partial resets
- AI Models Compared — When do Claude's usage limits reset?
Sobre el autor
Paulo Formador IA - Desarrollo y automatizaciones Fullstack: PHP, React, NextJS, Angular, Vue, Nuxt